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Friday, June 27, 2008

Saludos a Profesor Alejandro Haro

Con muchísimo gusto y fina atención saludo desde este portal, al distinguido profesor Alejandro Haro, UNAP Santiago, como muestra de estimación y respeto académico, esperando que mediante su entrega docente, real y comprometida, pueda hacer de nuestro grupo de educandos, tierra fértil para desarrollos académicos de valía a toda prueba, en beneficio directo de nuestro país.

Wednesday, December 28, 2005

bicentenario sinvergüenza

Suma y sigue. Las autoridades pertinentes, en forma tosuda, desmedida, y por que no decirlo, en extremo calculadora, insisten, como borregos tendenciosos, en eliminar, borrar del mapa, hacer desaparecer, el único aeropuerto de Santiago que hasta el día de hoy, ha prestado un servicio de calidad, límpio, transparente, y por que no, mejor en gran medida al tan mentado Pudahuel, o Comodoro Arturo Merino Benitez. No sé si será un revanchismo muy calculado, arteramente disfrazado de plan urbanístico, pero la clara tendencia de eliminarlo a lo que de lugar nos hace pensar, a algunas personas muy juiciosas, si no será ese el pago de Chile por haber servido Cerrillos, como base de operaciones en 1973 para el bombardeo de La Moneda, única explicación razonable para entender, o por lo menos, comprender, el por qué, obtusamente, personas cultas, educadas, de gran preparación profesional, insisten en enceguecerse, y borrar del mapa lo que estratégicamente, por estrictas razones geopolíticas, pocas naciones del mundo se atreverían a hacer. Por lo visto estos conspicuos personajes no recuerdan, se olvidaron, no tienen idea de lo que sucedió en Chile a principios de los sesenta del siglo recién pasado, a raíz del grave terremoto que asoló el territorio nacional... el cómo la ayuda solidaria internacional estuvo a punto de colapsar graciosamente, debido a que el país carecía de aeropuertos suficientes para recibirla, aunque muchos digan que nó. Conozco este dato de muy buena fuente, e incluso Hernandez Parker, en su libro, 'Horror en el Paraíso' , si mal no me falla la memoria, habla veladamente de lo mismo. Cerrillos en aquella emergencia , se lució, no falló, y fue capaz de recibir en sus losas a los otrora gigantescos Globemasters americanos, que no podían aterrizar prácticamente en ningún otro lugar de Chile. No, mis amigos... aquí existe mano mora, mano negra, y cualquiera de las irrisorias explicaciones y conciliábulos secretos entre los más interesados en 'pitearse', no un flaite sino un aeropuerto, son simples y transnochadas formalidades de última hora. Es más, en algún momento van a dar la cara y pedirán un cocodrilesco perdón por la leche derramada, tal cual ha sucedido con todos aquellos casos en los cuales, las picotas desquiciadas de los supremos hacedores, dieron el bajo a posibles e históricos monumentos nacionales, que no alcanzaron a ver la luz como tales, ya que a algún agudito de turno se le ocurrió demolerlo para , lisa y llanamente, hacer negocios públicos. El Estado debe preservar instancias como éstas, y si necesita o debe brindar habitaciones, plazas, parques, u otros por el estilo a la ciudadanía toda, busque otras alternativas, o demuela en su efecto, catedrales, templos, sedes de gobierno, castillos costeros, cosas de esas, para que el asunto sea igualitario, como en democracia según dicen ellos. Curiosamente, una de las autoridades más interesadas y vocingleras en este lamentable asunto, es un ministro que otrora fue alcalde, y del cual, muchos ciudadanos guardan pésimos recuerdos porque, como autoridad edilicia, su nombre apareció varias veces vinculado a chanchullos, arreglines, y movidas raras, todas generadoras de emolumentos , no sé si para él, pero si, a vox populi, para parientes directos. Es más... patéticamente fui testigo, a bordo de un microbús, del como un zarrapastroso connacional, absolutamente descontrolado, lloraba amargamente y se quejaba que dicho alcalde lo había liquidado, y que por culpa de sus extraños y desmedidos decretos edilicios, la fuerza pública lo había dejado prácticamente en la ruina, todo esto a viva voz y con amenazas no muy gratas para la integridad física de dicho señor, que por lo visto, sigue creyéndose el dueño del país, y ahora es la voz más altanera, ofensiva, inclemente, en un asunto que, para complicarlo todo, pasa a vulnerar una donación privada. Si de eso se trata, entonces, señor ministro, aplique la misma norma para expropiar Pumalin, y en aquel extenso territorio edifiquen , no un Parque Bicentenario, sino una Ciudad Bicentenaria, que acoja a todas esas almas necesitadas de acomodo habitacional, con las cuales , obtusamente, insisten en seguir, y seguir, y seguir sobresaturando una ya de por si sobresaturada megápolis nacional. ¡Que se sepa a viva voz!... algunos tendremos cara, lo pareceremos, pero no somos ningunos imbéciles ,a quienes quieren hacer creer que todo esto es un juego límpio, derecho, y transparente. Tarde o temprano se dará vuelta la tortilla, y entonces veremos quién tenía la razón, aunque desde ya, conociéndonos, esto no resulta ser más que el típico y sacrosanto, pago de Chile, transformado arteramente hoy en día, en nada más que un simple, 'bicentenario sinverüenza'.
doctorjeringa

Hola, no pierdan su voto. Les saluda, su doctor...

Wednesday, December 14, 2005

samaritanos modernos

Ayer por la tarde, a media cuadra de Plaza Chacabuco, Santiago de Chile, ocurrió un aparatoso accidente de transito, con varias víctimas de consideración. Al encontrarme muy cercano al sitio del suceso, más por aquella morbosa curiosidad humana que por real vocación de servicio, decidí ir a mirar, como muchos, dicho accidente, llegando prácticamente a los minutos luego de ocurrido.La escena era terrible, ya que había heridos tirados en la acera, sangrando profusamente, una pasajera del vehículo menor al interior del mismo, con fractura de tobillo expuesta, el hijo recién graduado de Enseñanza Media, muy choqueado pero solo golpeado, deambulando de un lado a otro sin saber que hacer... en resumen, el caos mismo. Muchos curiosos, varones casi todos, rápidamente prestaron los primeros auxilios, los primeros socorros, y en vista que uno de los heridos graves, con severa hemorragia facial producto de cortes muy profundos, encontrábase hiper excitado, casi descontrolado, intentando levantarse y arrancar de su cara el protector que le restañaba la sangre, rápidamente acudí a prestar ayuda, y tratar de que no se moviera más de la cuenta. Uno de los socorristas que estaba con él, médico o paramédico al parecer, me tomó una mano, la puso sobre el rostro accidentado, y me ordenó que apretara firme para que no se aflojara el paño restañador. También me solicitó que impidiera drásticamente, que el herido intentara arrancarse con su mano izquierda dicho elemento, razón por la cual tuve que utilizar mi otra mano para controlar dicha extremidad... todo esto en medio de gritos, quejidos, cuchicheos, y sangre a destajo. Así, un samaritano tan anónimo como yo, junto a otros homólogos que controlaban y auxiliaban al resto de los heridos, pasamos casi 25 minutos o algo más, agachados y espectantes, esperando que llegara la policía, -curiosamente a cuadra y media del sitio del accidente-, y los paramédicos, que por fortuna llegaron junto a los bomberos... las tres unidades al unísono casi a la media hora de ocurrido el accidente. Huelga decir entonces, que me felicito yo mismo, y por supuesto al resto de los samaritanos involucrados en esta lamentable circunstancia, mismos que no dudaron un instante en prestar valiosa ayuda, especialmente una jóven enfermera y aquel anónimo hombre que controló primeramente la situación. Es que la verdad verdad, son muy pocos quienes poseen el aplomo y la capacidad de reacción inmediata y efectiva , frente a dramas como éstos, tan desagradables y desmotivadores anímicamente... tal cual se lo escuché declarar a un testigo presencial inmediato, que reconoció haberse cortado y no atinado a nada, sólo mirar. Ahora bien... este dramático hecho no tendría nada de especial ni particular , en comparación a otros homólogos que han sucedido y seguirán sucediendo, si no fuera porque fui testigo de reacciones y comportamientos muy extraños, dignos de ser denunciados y condenados públicamente. Porque mientras algunos intentábamos auxiliar de la mejor forma posible, casi a manos límpias, a las víctimas del siniestro, un sujeto jóven, al serle requerido un periódico ínfimo para ayudar a cubrir parte de la sangre que nos rodeaba por todos lados, lo negó hoscamente aduciendo que le había costado $200 pesos. Luego, llegados los paramédicos, que nos relevaron como corresponde, sin no antes habernos otorgado una breve mirada de cortesía y reconocimiento por la labor inicial de auxilio, también hacen entrada las fuerzas de orden, que comienzan a desalojar a los curiosos en forma muy tajante y prepotente, lo que en parte ciertamente se justifica, ya que fui claro testigo del cómo mujeres bastante poco educadas, se abrían paso casi a codazo limpio, a fin de quedar prácticamente sobre los heridos, copucheando y refocilándose con la desgracia ajena, ya que ningún servicio prestaban allí, a esas alturas de los hechos. En lo que no estoy de acuerdo, y me siento dolido y vejado gratuitamente, es cuando el tardío teniente a cargo del procedimiento policial, quizás nervioso o cansado, sin prestar atención a parte de mis manos manchadas de sangre, y a mi modesta vestimenta de diario, también manchada con sangre de las víctimas a quienes prestamos el primer auxilio posible, me espeta en forma muy prepotente y directa, que me vaya de allí, que circule, eso que hasta dicho instante, luego de relevado por los paramédicos y bomberos, ayudaba en un cordón anticuriosos... una primera vez, muy tirante y prepotente, y una segunda vez, muy autoritario y amenazante, considerándome a la ligera, prácticamente sin gran criterio, como un simple y morboso copuchento más. Es entonces, a raíz de torpezas como ésta, cuándo comenzamos a comprender, claramente, el por qué muchas veces falla el valor civil en las personas; el por qué nadie desea verse involucrado, ni directa ni indirectamente , en este tipo de circunstancias; el por qué, muchos, no prestan una valiosa ayuda primaria, muy samaritana, frente a dramas de este tipo y especie. La contraparte de esa molesta medalla policial , en todo caso, la da un cabo de carabineros, que regresando a casa, fuera de servicio, se baja del bus dónde viajaba sin obligación alguna, y comienza a dirigir un caótico tránsito que amenazaba con un nuevo accidente allí mismo, dónde algunos de nosotros prestaba ayuda desinteresada. La verdad, mis amigos, el samaritanismo es de dulce y agráz hoy por hoy, y en desgracias cómo estas es donde podemos apreciar , claramente, hasta dónde llega el criterio y el valor civil humanos, concatenados en una serie de hechos y circunstancias , que verdaderamente nos llevan a sopesar aquellas magistrales palabras, que dos mil años atrás el Santo Varón pronunció, y que todos nosotros conocemos y llevamos grabadas en el corazón, pero a las que en muy contadas ocasiones queremos hacerles caso. En lo personal, más allá de la vejación gratuita y desmoralizadora, me siento conforme conmigo mismo, y estoy cierto que , de enfrentarme el destino o la providencia ante una nueva circunstancia cómo la vivida el día de ayer, sabré estar a las alturas de las circunstancias, al igual que todos aquellos otros samaritanos modernos , que corrieron en auxilio de un hermano en desgracia... sin importar que en forma posterior se nos ningunee y desconsidere gratuitamente, nos enfrentemos a sujetos con un descriterio rayano en una deshumanidad absoluta, o nos veamos rodeados por los morbosos y copuchentos que nunca faltan, pero que poca ayuda ofrecen.
doctorjeringa

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Monday, December 12, 2005

¿cultura vial?

Por razones laborales debo circular mucho, a diario, por las calles del gran Santiago, lo que aparte de permitir enterarme, en vivo y en directo, no por oficio como algunas autoridades pertinentes, de muchos problemas ciudadanos, también me ha permitido esbozar una especie de imagen inmediata, respecto al comportamiento vial ciudadano, entendiendo por ésto la forma como nos comportamos, peatones y choferes, al utilizar la vía pública, valga la redundancia. La verdad verdad, mis amigos, es lamentable, no sólo porque , se ha repetido hasta la saciedad, ni peatones ni choferes se desenvuelven debidamente, sino porque, y aquí radica el problema, no existe conciencia vial. Prueba de ello, algunos ejemplos cotidianos seleccionados entre muchísimos otros similares... en cualquier esquina o cruce de caminos, es común ver choferes que insisten en cruzar con luz roja, aún si se observa cantidad de peatones que desean pasar de un lado a otro, siendo mujeres conductoras las más despreocupadas al volante, mismas que tiran los vehículos encima sin el menor asco. También encontramos el caso que, los choferes más agresivos , petulantes, acaballados, no son precisamente aquellos que manejan vehículos pequeños o modestos, sino quienes viajan a bordo de tremendos y costosos móviles de ultima generación, mismos que señalarían que sus dueños no son cualquier cosa, pero que al volante, se comportan como verdaderos indigentes del camino, ya que parecieran cumplir a cabalidad la fórmula, 'gran poder vehicular=gran pobreza humana'. Otro punto negativo, muy peligroso, es el de los denominados dueños de las calles, o para los amigos, taxistas urbanos, que se comportan tal cual si ellos fuesen los propietarios de las rutas, con derecho exclusivo a circular por ellas cómo quieran, dónde quieran, y con autorización de agredir, física y verbalmente, a quién se le tercie en el camino... una verdadera mafia a ojos vista. De la locomoción colectiva ni hablar, porque los amarillos juran ser émulos de 007, o sea, choferes con licencia para matar , tanto a peatones como a colegas de ruta, lanzando sobre sus potenciales víctimas unas máquinas inmensas que conducen con un descriterio vial, casi rayano en el paroxismo... he sido testigo de amenazas de muerte a ciclistas, por el sólo hecho de circular al lado de microbuses urbanos, y comentarios de choferes que aseguran no tener ningún remordimiento ni problema en atropellar y matar a alguien, ya que se saben protegidos por un poderoso sindicato, amén de extraños resquicios legales que les aseguran la libertad a los pocos días. Por otra parte el tan mentado transantiago, que se suponía iba a cambiar la cara y remediar los vicios de este sistema de transporte público, parece seguir con las mismas malas costumbres ya que, si bien hay mayor amabilidad y cuidado al manejar, siguen existiendo yerros evidentes , cómo aquel de parar a recoger y/o dejar bajar pasajeros en cualquier lugar; armar sendos tacos para favorecer a algún colega; dejar a potenciales pasajeros abajo, por tratar de cruzar algún semáforo con luz amarilla o ir de a dos en fondo, etc. De alli entonces que este ramillete de sucedidos nos señale, patéticamente, que a pesar de todas las campañas viales habidas y por haber, el resultado sigue siendo uno sólo... incultura vial galopante.Y el asunto no pasa por más o menos exámenes sicológicos previos a una licencia de conducir, sino necesariamente por una verdadera toma de conciencia, conciencia vial, que necesariamente parte desde el hogar, donde algún padre, madre, abuelo, tío, hermano mayor, se tome el tiempo y la responsabilidad inmediata de enseñar al niño , que la vía pública es de todos, no de algunos solamente, y que se deben respetar no solo las leyes del tránsito, que magistralmente son ignoradas por muchos, hasta el accidente potencial, sino que antes que aquellas, debe respetarse al peatón por sobre cualquier cosa. Y para tales efectos, comprender los adultos de una vez por todas, que no es ninguna gracia , travesura, ni choreza, el facilitarle un vehículo a algún menor de edad, o permitir que lo saquen sin permiso, como más de una vez me ha tocado precenciar en las calles de esta gran ciudad... suponen aquellos padres irresponsablemente permisivos, que de ese modo ayudan a formar nuevos conductores, cuándo la verdad del caso es que están potenciando y generando a los verdaderos delincuentes viales del futuro. Lamentablemente este cuadro citadino , del que soy testigo privilegiado casi a diario, pareciera no tener una solución a corto plazo, ya que, para colmo de males, cuando se cometen estre tipo de infracciones a ojos vista, nunca hay un representante de la ley a la mano. Por ende queda la ingrata sensación, para algunos, de encontrarnos en una verdadera tierra de nadie, mientras que para otros, los 'dueños de las calles', pareciera existir algo así como una verdadera manga ancha para cometer todos los perjuicios habidos y por haber, mientras nadie los esté controlando en vivo y en directo... es que para estos últimos parece ser que ni siquiera sus conciencias los detiene, si es que verdaderamente sujetos así poseen aunque sea algún leve esbozo de resquemor interno, al extremo que han proclamádose los dueños viales de la nación. A juicio y razón de lo que hoy por hoy sucede y se permite, directa o indirectamente, esto no debería extrañar a nadie por desgracia, ya que lo más probable, momentáneamente, es que en realidad sea así ,mientras no cambie la conciencia ciudadana al respecto.
doctorjeringa

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Monday, November 21, 2005

preocupación edilicia... ¿una ruleta rusa?

Si, cómo leen. Sabido es que la ruleta rusa,desafío a la muerte, es una práctica del todo riesgosa, irresponsable, y dada más a los desencantados de la vida, que a un ente normal, porque es rayana práctimanente en la locura misma, en un desatino proverbial. Si llevamos esto a la vida cotidiana, específicamente a lo que ocurre hoy con algunas comunas capitalinas y regionales, tanto en Chile como fuera de él, observamos estupefactos que con algunas de ellas, las más desgraciadas en todo caso, sus propias autoridades edilicias practican o permiten que practiquen , tan temible desafío a la suerte inmediata.Me explico...hoy, en estos precisos instantes, la municipalidad de Providencia enfrenta duras críticas de sus vecinos, por autorizar la construcción de un edificio en lo que otrora era el ex-cine Las Lilas, bajo el supuesto que atenta contra la calidad de vida de éstos, exigiéndo mayor prudencia, tino, conocimiento de causas, profesionalidad, y otros, a las autoridades pertinentes, en el claro entendido que la mayoría de las veces éstas sólo se preocupan de las arcas e intereses municipales, dejando de lado el bienestar de sus administrados inmediatos. Pues bien... este caso representa una circunstancia nímia en comparación a lo que ocurre con la Unidad Vecinal Nùmero Uno, de Independencia, en Santiago también, misma qué, de la noche a la mañana, sin saber cómo o porqué, ha terminado transformándose en una especie de parque industrial clandestino, a sólo cinco minutos del centro cívico. Dicha unidad vecinal, que otrora formaba parte inmediata de la comuna de Santiago, como sector Santiago Norte, fue seccionada junto con otras, renombrada Independencia, y lisa y llanamente dejada a la buena de Dios, en una clara práctica de ruleta rusa, porque se ha permitido la instalación de todo tipo de medianas y pequeñas industrias, entre las casas habitación de antiguas familias, mismas que otrora moraban tranquilas y al amparo de un verdadero barrio residencial, y hoy luchan con ruidos molestos; tráfico semipesado; olores nauseabundos; incumplimiento de normas ambientales y del tránsito; talleres clandestinos... prueba evidente que el Artículo Ocho de la Constitución Política del Estado es sólo eso, un artículo más. De la noche a la mañana el sector fue invadido por aquellos a quienes importa más el lucro, y no el bienestar inmediato de quienes, por años , vivieron en el sector, amparados por una autoridad permisiva que, reconociéndo este punto negro comunal, no hacen nada para mejorarlo. Por eso, que algunos vecinos reclamen por un edificio a construir, bajo la premisa que altera el buen vivir del sector, es un ejemplo que debieran seguir todos aquellos que ven amenazados sus lugares de morada, que con tanto sacrificio y tezón han logrado levantar, adquirir, heredar. Cuando la autoridad competente se preocupa, se nota... no hay que andar persiguiéndolas, así cómo tampoco cierran los ojos, justifican lo injustificable, y se retiran a descansar, tranquilas y frescas, a sus oasis particulares, lejos de los focos de descontento y miseria humana ,que ellas mismas han permitido generarse muy por sobre el ciudadano común y corriente. En el Chile de hoy, todos pagamos impuestos, todos contamos, y todos tenemos derecho a vivir con decencia, pundonor, y tranquilidad... así lo determina nuestra Carta Magna, y es deber edilicio evitar, por todos los medios posibles, que se nos ponga el cañon en la sien, y se tire del gatillo,obligándonos a practicar ruleta rusa... esto mientras algunos se refocilan a gusto, amparados por una mala práxis municipal, que desgraciadamente es mucho más común de lo que se quisiera ver y señalar.
doctorjeringa

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Saturday, November 19, 2005

reforma o deforma educacional

A mediados de este año, en la Biblioteca Nacional , se efectuó un encuentro público referido a la tan manoseada reforma educacional, y su impacto en el país. Participaban como oradores, dos distinguidos académicos, y como público, gran número de educadores, puros y gremialistas.Luego de una documentada exposición de causas y efectos, se pidió la palabra del público presente, y fue cuando me tocó el turno de hablar. Comencé diciendo que, a no más de unas cuantas cuadras de aquel lugar, diez años antes, habíase realizado otro encuentro similar, en el otrora famoso y nunca bien ponderado grupo Cámara Chile, y sus Tertulias de los Viernes, donde se presentó a hablar de prácticamente lo mismo, el otrora segundo hombre del Ministerio de Educación... la recién instaurada reforma educacional, y sus repercuciones en Chile, era el tema principal, y concitaba profundo interés ya que se sabía, era una copia del famoso Mece español, algo similar a la reforma nuestra, pero terminada en rotundo fracaso. Aquella reunión, muy coloquial, desmitificadora, franca, nos señaló que todo no se trataba más que de un ajuste presupuestario, a fin de agenciarnos un préstamo internacional, y que fundamentalmente estaba dirigida hacia la infraestructura física de los establecimientos educacionales, su mejoramiento inmediato, y no necesariamente en un cambio de planes de estudio. Durante esa reunión se concluyó, para disgusto de muchos docentes participantes, que un cambio cómo el que hoy sucede en la educación, los transformaba más en 'niñeras' y no profesores. También se sostuvo que, de imitar a los españoles, cuyo fracaso fue refrendado por un participante cuyos hijos estudiaban en España en aquel momento, solo iba a significar una recarga más de tiempo, no necesariamente de conocimientos, ya que lo que se buscaba, aparentemente, era tener entretenidos a los estudiantes, mientras sus padres trabajaban fuera de casa...en otra palabras, transformarse en guarderías estudiantiles, cumpliendo roles familiares que no están hoy presentes en muchos hogares del país. El debate fue intenso, duro, muy punzante, pero al final, a regañadientes, estas fueron las conclusiones finales del mismo, no porque no fuesen ciertas, sino porque, extrañamente, se intentaba tapar el agujero del dique, con greda.Diez años más tarde, o sea hoy, la conclusión a la que llegan los expertos invitados, los profesores, y nosotros, la ciudadanía con escolares ad-portas, es exactamente la misma. Si Frei padre, en su momento reformó la educación, de jornada completa a jornada doble , para dar mayor acceso a la educación en Chile, Frei hijo creyó ver la luz devolviendo todo como al principio, intentando emular sistemas educacionales desarrollados a plenitud, como el de Japón, por ejemplo,y decretar una jornada completa que no se justifica del todo. Resulta evidente que si las 900 horas, más menos, anuales de estudio, cumplíanse apenas, el aumento de jornada se cumplirá mucho menos... prueba de ello es el hecho que, habiéndose decretado la jornada tarde para que los educandos cumplieran con sus tareas, participaran en talleres, académias, foros, grupos varios, cosas de esas, y regresaran a sus casas frescos y descansados, en la mayoría de los establecimientos se usan estas horas para clases normales, antes impartidas en la mañana, y más encima, saturan a los estudiantes con tareas, trabajos,y demases, para la casa.¿Resultado a la larga?... tal como sucedió en España, los alumnos terminan aburridos, sobrecargados,verdaderamente apestados con tanta carga académica, y al final optan por desertar, o fracasar, aburridos y saturados, no con algo novedoso, fresco, opcional, como se pensaba, sino con lo mismo de siempre. Y esto lo saben los profesores, pero sólo se limitan a encogerse de hombros, mirar hacia el cielo, y a pedir paciencia a padres y alumnos, que se sienten estafados por una reforma que no fue tal, sino más bien, una deforma.De no mediar un cambio urgente en política educacional, ni siquiera dos, tres ,
o más miles de horas de estudio formal, harán de nuestra nación, el país que todos queremos... alegre, pujante, culto, y lo mejor de todo, plenamente desarrollado.
doctorjeringa

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Friday, November 18, 2005

auge y caída de... Tirso de Molina

Si, como leen, pero no del autor español, sino de una, otrora bellísima, plaza publica, sita en la esquina surponiente de Recoleta y Santa María, en plena capital de Chile. En su momento debió ser considerada una plaza elegante, fina, muy cultural, ya que por nombre, diseño, y arborización, de ninguna manera se queda atrás frente a homólogas con muchísimo más fortuna. Porque hoy día, si, hoy, está transformada gratuitamente en un botadero, en un basurero, en un, perdonando la expresión, meadero público... un chiquero se ve y huele mejor que la Tirso de Molina. Da pena, y rabia contenida, observar añosos jacarandas, palmeras, ceibos coloridos, y un entorno que, francamente, en su momento debe haber hecho las delicias de los paseantes. Pero hoy, los únicos encantados son las levas de perros vagos que la recorren; los urgidos borrachones que la utilizan como baño público; las camadas de atorrantes y buscavidas callejeros, que suelen usarla como living, comedor , lavadero y dormitorio. Una vergüenza, una verdadera vergüenza pública, cuando se sabe que el gobierno otorga miles de millones para solventar propaganda política, pero sin embargo niega a la ciudadanía toda, un sitio privilegiado para el descanso, el relajamiento, la distracción. Tirso de Molina debe estar espantado en el más allá, al observar, estupefacto, como se distingue con su ilustre nombre, un lugar que más merece el nombre de basurero municipal, escombrera, o pocilga pùblica. no plaza recreacional... salvo que se refiera a pulgas, moscas, garrapatas, cucarachas y otras, que han hecho de aquel lamentable sitio, la guarida perfecta.
doctorjeringa

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