reforma o deforma educacional
A mediados de este año, en la Biblioteca Nacional , se efectuó un encuentro público referido a la tan manoseada reforma educacional, y su impacto en el país. Participaban como oradores, dos distinguidos académicos, y como público, gran número de educadores, puros y gremialistas.Luego de una documentada exposición de causas y efectos, se pidió la palabra del público presente, y fue cuando me tocó el turno de hablar. Comencé diciendo que, a no más de unas cuantas cuadras de aquel lugar, diez años antes, habíase realizado otro encuentro similar, en el otrora famoso y nunca bien ponderado grupo Cámara Chile, y sus Tertulias de los Viernes, donde se presentó a hablar de prácticamente lo mismo, el otrora segundo hombre del Ministerio de Educación... la recién instaurada reforma educacional, y sus repercuciones en Chile, era el tema principal, y concitaba profundo interés ya que se sabía, era una copia del famoso Mece español, algo similar a la reforma nuestra, pero terminada en rotundo fracaso. Aquella reunión, muy coloquial, desmitificadora, franca, nos señaló que todo no se trataba más que de un ajuste presupuestario, a fin de agenciarnos un préstamo internacional, y que fundamentalmente estaba dirigida hacia la infraestructura física de los establecimientos educacionales, su mejoramiento inmediato, y no necesariamente en un cambio de planes de estudio. Durante esa reunión se concluyó, para disgusto de muchos docentes participantes, que un cambio cómo el que hoy sucede en la educación, los transformaba más en 'niñeras' y no profesores. También se sostuvo que, de imitar a los españoles, cuyo fracaso fue refrendado por un participante cuyos hijos estudiaban en España en aquel momento, solo iba a significar una recarga más de tiempo, no necesariamente de conocimientos, ya que lo que se buscaba, aparentemente, era tener entretenidos a los estudiantes, mientras sus padres trabajaban fuera de casa...en otra palabras, transformarse en guarderías estudiantiles, cumpliendo roles familiares que no están hoy presentes en muchos hogares del país. El debate fue intenso, duro, muy punzante, pero al final, a regañadientes, estas fueron las conclusiones finales del mismo, no porque no fuesen ciertas, sino porque, extrañamente, se intentaba tapar el agujero del dique, con greda.Diez años más tarde, o sea hoy, la conclusión a la que llegan los expertos invitados, los profesores, y nosotros, la ciudadanía con escolares ad-portas, es exactamente la misma. Si Frei padre, en su momento reformó la educación, de jornada completa a jornada doble , para dar mayor acceso a la educación en Chile, Frei hijo creyó ver la luz devolviendo todo como al principio, intentando emular sistemas educacionales desarrollados a plenitud, como el de Japón, por ejemplo,y decretar una jornada completa que no se justifica del todo. Resulta evidente que si las 900 horas, más menos, anuales de estudio, cumplíanse apenas, el aumento de jornada se cumplirá mucho menos... prueba de ello es el hecho que, habiéndose decretado la jornada tarde para que los educandos cumplieran con sus tareas, participaran en talleres, académias, foros, grupos varios, cosas de esas, y regresaran a sus casas frescos y descansados, en la mayoría de los establecimientos se usan estas horas para clases normales, antes impartidas en la mañana, y más encima, saturan a los estudiantes con tareas, trabajos,y demases, para la casa.¿Resultado a la larga?... tal como sucedió en España, los alumnos terminan aburridos, sobrecargados,verdaderamente apestados con tanta carga académica, y al final optan por desertar, o fracasar, aburridos y saturados, no con algo novedoso, fresco, opcional, como se pensaba, sino con lo mismo de siempre. Y esto lo saben los profesores, pero sólo se limitan a encogerse de hombros, mirar hacia el cielo, y a pedir paciencia a padres y alumnos, que se sienten estafados por una reforma que no fue tal, sino más bien, una deforma.De no mediar un cambio urgente en política educacional, ni siquiera dos, tres ,
o más miles de horas de estudio formal, harán de nuestra nación, el país que todos queremos... alegre, pujante, culto, y lo mejor de todo, plenamente desarrollado.
doctorjeringa

o más miles de horas de estudio formal, harán de nuestra nación, el país que todos queremos... alegre, pujante, culto, y lo mejor de todo, plenamente desarrollado.
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